Como
campo de estudio en el contexto moderno, la manufactura se puede definir de dos
maneras: una tecnológica y la otra económica.
En
el sentido tecnológico, la manufactura es la aplicación de procesos físicos y
químicos para alterar la geometría, propiedades o apariencia de un material de
inicio dado para fabricar piezas o productos; la manufactura también incluye el
ensamble de piezas múltiples para fabricar productos. Los procesos para llevar
a cabo la manufactura involucran una combinación de máquinas, herramientas,
energía y trabajo manual, como se ilustra en la figura 1.1a).
Casi
siempre, la manufactura se ejecuta como una secuencia de operaciones. Cada una
de éstas lleva al material más cerca del estado final que se desea.
En el sentido económico, la manufactura es la
transformación de los materiales en artículos de valor mayor por medio de uno o
más operaciones de procesamiento o ensamblado, según lo ilustra la figura
1.1b).
La
clave es que la manufactura agrega valor al material cambiando su forma o
propiedades, o mediante combinar materiales distintos también alterados. El
material se habrá hecho más valioso por medio de las operaciones de manufactura
ejecutadas en él.
Cuando
el mineral de hierro se convierte en acero se le agrega valor. Si la arena se
transforma en vidrio se le añade valor. Cuando el petróleo se refina y se
convierte en plástico su valor aumenta. Y cuando el plástico se modela en la
geometría compleja de una silla de jardín, se vuelve más valioso.

Referencia
Groover,
M. (2007). Fundamentos de manufactura moderna. México: Mc Graw-Hill.
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